Sueños
Mi pecho apenas se elevaba con cada uno de mis respiros. Abrí los ojos y te vi a mi lado, sobre el pasto con aroma a petricor. Tenías los ojos cerrados, el cabello negro y mojado, y tu mano sobre la mía. Tus párpados se abrieron y mi corazón se encogió, todo mi cuerpo tembló y de pronto estaba agitada y llorando. No quería que te fueras, no quería que se acabara. Por eso apreté tu mano y dejé de mirarte, aguantando mi respiración como si eso fuera a evitar que yo despertara. Al apretar mis ojos ya esperaba volverlos a abrir para darme cuenta de que no estabas, de que no estábamos encima del pasto mirando el cielo negro. Y sentí tu pulgar sobre mi mejilla, difuminando una lágrima. Y luego tu respiración fría sobre mi rostro. Se me erizó la piel, y me quedé quieta por largos segundos sin comprender por qué aún no despertaba. - No quiero que te vayas, por una vez quédate lo suficiente. Se hundió mi pecho, exprimiendo aún más mis lágrimas que manchaban sus dedos. Era la primera vez qu...