Confesión

Nunca he podido ser completamente feliz, pienso demasiado, trato de no sentir mis emociones. Pero cuando estoy sonriendo y le digo a mi familia por qué, luchando día tras noche en no pensar en lo que pueda salir mal para poder disfrutar, ellos me lo recuerdan. No logran comprender que lo menos que necesita mi mente es ser recordada de eso, porque me atormenta continuamente. Y en serio, no puedo contarles de mi felicidad sin que esto suceda. Quiero que se detenga, tengo tantas ganas de apagar la razón para que me deje de doler, llenar de ira, de ansiedad, de caos. No puedo ni quiero seguir así porque en cualquier momento me voy a destruir.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Always the lover, never once loved

Dualidad

Por eso